Un lunes como hoy lunes

Me arrastré hoy todo el día por una ciudad helada donde el sol por suerte no salió con demasiada confianza. El gris. El recuerdo de cada día que pasa es el mismo matiz de gris verdoso. Como mis ojos, que ayer te miraban, te admiraban en silencio, y como esperando que el cielo llueva inquietudes y sangre, ésas dos cosas que a veces falta correr por las venas laxas y adormecidas que se te marcan en las manos y los brazos cuando sos lo más maravilloso del mundo sin proponértelo y sólamente a mis ojos.
Todos lo saben. Vos no lo sabés.
En silencio, me acurruco sobre tu hombro y lloro para adentro, bajito y sin contracciones que me surquen la cara cansada, implacablemente blanca, y ojerosa de tanto gritarle al pavimento que tu mirada es lo único que hoy por hoy me saca una sonrisa.
Todos lo saben. Vos no lo sabés.

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